Se cogió a la hermosa amiga de su esposa porque le gustan peludas

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Siempre le ha pedido a su esposa que no se depile el coño porque a él le gustan mucho los pelos, él cada vez que ella los tiene grande le encanta mamarlo, pasarle la lengua y que quede bien mojado, por su saliva y por los líquidos de su esposa. A ella no le gusta para nada tener los pelos grandes, por eso se depila y eso le trae problemas con su esposo, que ya consiguió algo mejor por hacer.

Una amiga es la aventura perfecta

Se cogió a la hermosa amiga de su esposa porque le gustan peludas

Empezó a salir con las amigas de su esposa, para ver cómo eran y todo eso, y empezó a hablar con todas de si ellas se depilan el coño o no. Ellas responden que no, pero hay una que le dice que ella tiene el coño bien peludo que tiene días sin depilar. A eso a él se le paró la verga de inmediato pero ninguna lo notó, cuando iba de regreso a su casa, llevó a su amiga a la casa de ella, pero ella lo invitó a tomar algo. Él sabía que si entraba a su casa, iba a pasar algo malo.

Cuando entró a su casa, le fue infiel a su esposa

Se cogió a la hermosa amiga de su esposa porque le gustan peludas

Entró a la casa, y ella le agradeció por llevarla a casa y todo eso. Ella le dijo que se iba a cambiar que la esperara, al pasar los minutos él estaba nervioso, y la ve bajando en toallas. Ella estaba dispuesta a que él la cogiera, porque de la nada se quitó la toalla y él pudo notar su coño peludo y eso lo volvió loco, que saltó sobre ella para mamárselo. En ese momento toda la locura entre los dos ocurrió.

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1 Comentarios
  • Doctor Sexo 04 febrero 2017

    La primera cita
    Capítulo 1 Se miraba delante del espejo, no era tan joven como antes, pero aún se encontraba guapa. Estaba nerviosa, no sabia que ponerse… Después de mucho tiempo de llamadas y cartas durante tres meses, hoy, por fin, se iban a conocer. Quería causarle buena impresión y no terminaba de decidir que vestido ponerse… -¡¡este no!! -se dijo a si misma- pensará que soy una buscona…¡¡este tampoco!!,… parezco una monja…- Por fin después de mucho mirarse y mirarse decidió ponerse un vestido muy sexy, que ceñía su cuerpo y que marcaba aun más su bonita figura. Después se maquilló, lo suficiente para realzar esos bonitos ojos que Dios le había dado…además a él no le gustaban las chicas muy maquilladas, y a ella nunca le gustaba maquillarse demasiado. Él, por otro lado, en la habitación de su casa, se estaba también arreglando… -estoy muy nervioso,- pensaba, -va a pensar que soy un chiquillo…- y continuó arreglandose el nudo de la corbata…y ese mechón de pelo rebelde que nunca conseguía poner en su sitio. -Será posible, parezco un adolescente en mi primera cita, espero que ella no note lo nervioso que estoy- se dijo a si mismo, y continuó ajustándose el nudo de la corbata… Habían quedado directamente en el restaurante, un sitio muy romántico y que esperaba que a ella le gustara, era su primera cita y quería que todo saliera perfecto. Le había comprado un ramo de rosas rojas… siempre había sido muy detallista, pero ahora más puesto que pensaba que era la mujer de su vida. Ya en el restaurante Manuel esperaba nervioso la llegada de Rosa. Los minutos de espera le estaban pareciendo siglos…¡¡¡Por fin estás aquí!!!-dijo-.Es que me ha costado un poco llegar, por culpa del tráfico.- Contestó Rosa. -Toma para una mujer especial.-dijo Manuel, dándole el bonito ramo de rosas que le había comprado-. ¿Esto es para mí?- Rosa se sonrojó, sintiendo en el fondo de su corazón que Manuel era la persona más delicada del mundo…era su pareja perfecta. Se sentaron a cenar plácidamente en el lujoso restaurante, y entre un ambiente de semi penumbra la pareja trataba de romper el hielo. – ¿Qué te parece el sitio, Rosa?.- Muy bonito, Manuel. No sé, no podría explicarlo con palabras… y hablando un poco que te parece nuestra cita a través de una agencia matrimonial. Le preguntó Rosa. -A mi me parece perfecto, por mi situación actual. Estoy divorciado, y cada dos fines de semana he de estar con mis dos hijos, con lo cual no tengo tiempo de buscar a la mujer ideal. Le contestó Manuel intentando ser lo más natural del mundo. ¿Y a ti qué te parece?. Le preguntó con incertidumbre Manuel. -A mi también me parece perfecto. Desde que termine el doctorado de Filología inglesa, y después de unos rollos con algunos hombre en mis años de facultad, no he tenido mucho tiempo. Además creo que estoy un poco desfasada con respecto a eso de “ligar”,… -…con que tono lo has dicho parece que te lleve al matadero.- Le interrumpió Manuel, pues en cierta manera se sentía atraído por una mujer que muchos hombres les hubiera gustado tener como esposa, y amante. -…no es eso….tampoco he tenido nada serio en mi vida, quizás porque me preocupaban más mis estudios, que otras cosas.- Contestó Rosa con una sonrisa picarona en sus labios. El vino de la cena empezaba a surtir sus efectos. -Bueno, yo he de decirte que, que mis fines son serios, y… ¿y los tuyos?. Contestó Manuel intentando que no se le escapara tan bella pieza. -Ten en cuenta que sólo tengo 32 años, y que una aparte de tener una estabilidad económica necesita de otras cosas que le han faltado en su vida…¿cuáles?. Le interrumpió Manuel otra vez. -Pues de sentirme plenamente mujer sexualmente hablando,… ¿pues si tu quieres…?. Le volvió a interrumpir Manuel. -¿Si, yo quiero qué?. Le preguntó con cierta ironía Rosa otra vez. Ante el atrevimiento de su proposición, Manuel, bajando un poco la voz, se atrevió a decirle: -Pues si tu quieres o te apetece, pues..¿podríamos…?. ¡Podríamos!. Le interrumpió Rosa esta vez, y con voz melosa le dijo. ¿Qué podríamos?. -Pues eso, que no nos atrevemos a decir.-Le contestó ya Manuel con tapujos. -Por mi de acuerdo, en el fondo nos atraemos. No sé si será una impresión mía. Unas cortinas se cerraron tras el coche. Y un camarero que les vino a recibir con voz seca les preguntó: -Van a pasar toda la noche.- -Si.- Contestó Manuel. El camarero recogió las llaves del coche y fue a aparcarlo. Rosa se sentía azorada. Era la primera vez que venía a un sitio donde podía venir sin equipaje, y podías pasar toda la noche, en una habitación a tu medida. Bueno según el precio que pagases por la habitación. En el fondo no habían tenido remedio. A Manuel le tocaba tener esta semana a sus hijos en su casa. Y Rosa todavía vivía con sus padres. Un botones, o un camarero diferente, o quien fuera les preguntó: -¿Cómo quieren la habitación?. Las hay con ducha, con baño, con jacuzzi… -Con jacuzzi.-Contestó Manuel. -Si, quieren seguirme…-les contestó el botones lacónicamente. Después de que Manuel le pagase 15.000 ptas. El camarero como despedida, les dijo a los dos; -si quieren algo sólo tienen que marcar el 9 en el teléfono.- -Bueno al fin solos como dicen en las películas.-Comentó Manuel intentado romper otra vez el hielo -Si al fin solos, pero me tendrás que perdonar. Me gustaría probar el jacuzzi, ya que me encuentro algo acalorada por el vino de la cena.- Le respondió Rosa al mismo tiempo que se quitaba los zapatos de tacón. -Vale, te espero fuera. No tardes.- Rosa se fue quitando la ropa mientras llenaba con agua caliente el jacuzzi. Hasta que estuvo llena de agua se entretuvo en mirarse al espejo, pensaba que con 32 años todavía podría atraer y volver loco a cualquier hombre. Sus pechos eran medianos tirando a grandes. Y no tenían ninguna muestra de flacidez. Sus caderas eran perfectas. Y su culito como le gustaba llamarlo era terso. De paso se entretuvo en mirar si su pubis estaba perfectamente depilado, en el fondo esperaba que la sedujeran y no quería quedar mal íntimamente. Cuando estuvo lleno se metió, poco a poco. Y empezó a pensar en como la desnudaría. Quizás lentamente, besando cada trozo de su piel que surgiera a la luz, apartando poco a poco la toalla. Sus manos en ese momento comenzaron a rozar su clítoris, y su cuerpo tuvo una pequeña arcada. Seguía pensando en la forma de como la desnudaría, si primero le daría un beso, y después pasaría la punta de su lengua donde antes hubiera rozado con sus labios su piel. Su cuerpo se introdujo más en la bañera, hasta el cuello y cerró los ojos… …Manuel, la esperaba paciente en el cuarto contiguo, ya se sentía muy excitado. Pero seguramente no tanto como Rosa. Mientras acababa de refrescarse Rosa; comenzó a pensar en como la desnudaría. Le arrancaría la toalla, y sus pechos que parecían grandes, y bien formados estuvieran en libertad. Le daría un profundo beso mientras sus manos acariciarían sus senos. Rosa, ya tendría su pene en sus manos y empezaría a endurecerlo. O sino mejor, una de sus manos le acariciaría un seno, mientras le cogería bien de las nalgas, frotando su pene contra su pelvis…. …Rosa seguía con los ojos cerrados, y pensaba ahora en como la poseería. Quizás después de besarla por todo su cuerpo. Su lengua se dirigiría hacia sus labios mayores, y menores y se detendría jugando con su clítoris, a la vez que le acariciaría sus pechos que ya estarían duros como piedras. Introduciría su lengua en su vagina, primero poco a poco, y después más deprisa. Y otra vez seguiría jugando con su clítoris. Su vagina estaría llena de humores que facilitarían la penetración. Mientras pensaba en como la seduciría, sus dedos jugaban con su clítoris, poquito a poquito, excitándose cada vez más. Siguió con sus pensamientos, y volvió a cerrar los ojos pensando que asiría con sus labios su clítoris hasta que estuviera a punto de correrse. Después, Manuel, le ofrecería su pene. No sé, podría ser intuición, pero se lo imaginaba no muy grande y grueso. Pensaba que le succionaría el capullo, mientras friccionaba el resto del pene, y jugaba con los testículos… hasta que estuviera a punto de reventar. Después se prepararía para que se la introdujera sintiendo todo su calor… …Manuel, ante la tardanza, ya tenía el pene fuera de los calzoncillos y empezaba a masturbarse. Pensaba en que la pondría en la cama y empezaría a darle pequeños mordiscos por todo el cuerpo, deteniéndose en los pezones, hasta hacerselos endurecer, mientras con su mano masajearía el monte de venus, deteniéndose con suavidad en su clítoris. Después, de jugar un rato con éste se lo mordería suavemente, y se lo succionaría con vehemencia, mientras le introduciría un par de dedos en su vagina, moviéndolos rítmicamente, despacio al principio y con mayor ritmo. Hasta hacerla decir que la hiciera suya. Pondría la punta del prepucio en la entrada, y de un golpe metería su pene, largo y delgado, hasta el fondo. Y con sus manos asiéndole su culito se iría primero, ella, y después él… …Rosa, se seguía manipulando el clítoris, cuando decidió encender el jacuzzi, y de forma fortuita un chorro de éste, le masajeó con fuerza con el clítoris,… el resultado fue un orgasmo. Decidió reposar unos momentos en la bañera, con los ojos cerrados. …Manuel cada vez más excitado, pensaba que mejor, sería cabalgarla por detrás, así podría acariciarle sus senos. A la vez podría ver la cara que pondría con cada embestida en los múltiples espejos que poblaban en la habitación. Seguiría, sacándosela de su vagina, para ofrecérsela oralmente. La cogería y después de breves segundos inundaría su boca… y en ese mismo momento pasó lo que se imaginaba: se corrió. Cogió su pañuelo, se limpió, y sacó un cigarrillo. Mientras fumaba se preguntaba por su tardanza, ya llevaba más de media hora en el cuarto de baño. Por lo que optó, por ir a ver lo que hacía. ¡¡Eh, eh!!. ¡Rosa, despierta que te has quedado durmiendo!. Gritó Manuel al mismo tiempo que la zarandeaba, preocupado por si le pasaba algo. Después de que abriera los ojos, Rosa, acertó a decirle. Si perdona, pero es el que el vino ha hecho estragos en mi. Si puedes salir, quiero vestirme. ¿O quieres,…?.-Le preguntó Rosa. -Mejor no, lo podemos dejar para otro día, si te parece.- Le contestó Manuel temiendo no dar la talla. Mientras bajaban por el ascensor hasta el aparcamiento, Rosa pensaba que cada vez le gustaba más Manuel. Había respetado su aparente cansancio del vino. Lo que no pudo reprimir Rosa fue una carcajada ante la maliciosa sonrisa del camarero que les acompañaba, pues habían dicho que pasarían toda la noche, y no habían ni deshecho la cama…

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