Rubia cachonda en medio de una buena eyaculación

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Esta sexy mujer quiere divertirse un rato y mostrar de lo que es capaz, así que pronto se desnuda, se acuesta en la cama y comienza a utilizar su pequeño vibrador para estimular su clítoris intensamente, es tanto el placer que la rubia hace squirt, su orina comienza a fluir de su vagina mientras se estremece de placer y su coño palpita.

La misma rubia en otra de squirt

Rubia cachonda en medio de una buena eyaculación

Es una zorrita que le gusta sentir todos los orgasmos posibles y comienza a tocar su rico coño mientras se desnuda, se coloca en el sillón, abre las piernas de par en par y nuevamente estimula su clítoris pero esta vez con sus dedos, sabe dónde y cómo debe hacerlo, el fluido está por salir, su vagina se contrae, su cuerpo se estremece y decide usar otro dildo, pronto el squirting se hace presente, la orina sale a chorros de ella, quedando completamente complacida.

Una vez más para despedirse en grande

Rubia cachonda en medio de una buena eyaculación

Esta rubia quiere quedarse con su nuevo e inigualable juguete sexual que la hace enloquecer con solo verlo, y su amigo le permite usarlo una vez más para llenarse de placer por completo, ella no aguanta más, lo enciende y apenas toca su vagina con él, los gemidos comienzan a salir.

El squirt es el mayor talento de esta rubia

La rubia de este video tiene un talento hermoso para los fetichistas del squirt en las mujeres al eyacular. La puta rubia nos muestra cómo trabaja en su clítoris hasta llegar a tener el squirt que la hizo famosa. Luego de desnudarse frente a la cam de la manera más sensual y sexy que puede, juega con su clítoris.

De esta manera, con sus dedos y un buen vibrador, logra llegar al orgasmo intenso junto al squirt que tiene. Son muchos los amantes de los squirt y en este video porno, la jovencita pornstar complacerá a más de uno. Ella disfruta su trabajo y ¿quién no? Al tener orgasmos tan intensos como los de esta bella rubia puta.

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1 Comentarios
  • Lore Moren 04 febrero 2017

    “En este relato he intentado ponerme en la piel de una mujer e intentar describir las sensaciones que a mí me gustaría producir en ella”. Creo ser una mujer corriente, siempre he pensado en el sexo como una cosa normal entre dos personas que se quieren, sin embargo últimamente no puedo evitar tener unos pensamientos algo más que picantes. Me explico, desde hace unos meses delante de mi casa están construyendo un bloque de pisos, desde la ventana del comedor veo como trabajan los obreros, el caso es que últimamente paso bastante tiempo pegada al cristal, la razón, un joven de color, alto, musculoso, un bombón vaya, mi interés por el comenzó un día en el que casualmente me levante un poco más pronto de lo normal, despistadamente pase delante del cristal y pude observar como el joven cambiaba su ropa de calle por la del trabajo, observar su cuerpo semidesnudo, su pecho fornido, las piernas, como troncos de ébano y evidentemente alguna cosa escondida en su slip que no dejaba dudas de la masculinidad de mi observado me alteró la libido. A partir de aquel día lo miraba siempre que podía, el verano avanzaba y la calor era cada día mayor, mi joven desnudaba su torso y su cuerpo brillaba al sol por el sudor, observaba como sus músculos se tensaban cuando cogía un peso, lo perseguía con la mirada cuando se agachaba para recoger alguna cosa y casi sin pensar en ello esperaba un momento de despiste al momento de cambiarse de ropa para intentar atisbar aunque fuera una mínima parte de su hombría. Como he dicho ya el verano avanzaba, cuando volvía a mediodía a comer a casa, antes de volver al trabajo gustaba de echar una pequeña siesta que me reconfortaba, un día me recosté en el sofá del comedor después de una comida ligera, estaba medio adormilada cuando note movimiento a través de la ventana, mi chico llegaba a trabajar, la ventana estaba abierta y lo podía observar en todo su esplendor, aquel día el calor era insoportable, él empezó a desnudarse, la camisa, el pantalón largo …, dios mío el slip, hoy se va a quitar el slip …, por Dios que hombre, la leyenda es cierta, su masculinidad no tiene comparación con nada que yo hubiera visto hasta la fecha, no puedo evitar acercarme más a la ventana, en ese momento él vuelve la vista y me observa, no aparta la mirada, yo quedo clavada en el lugar, no puedo moverme, no puedo dejar de mirar, el se coloca un pantalón corto y desaparece de mi vista, no consigo seguirle con la mirada, donde esta, necesito verle una vez más, de pronto me sobresalto, alguien llama al timbre, intento calmarme un poco, voy a abrir la puerta, por la mirilla echo una ojeada, las piernas empiezan a temblarme, un electricidad especial recorre mi cuerpo, es El, esta delante de la puerta de mi casa, semidesnudo, no acierto a girar la llave, abro con nerviosismo, allí esta, delante de mi, una sonrisa maravillosa adorna su cara y sin mediar palabra me rodea con sus brazos y estampa en mis labios un beso suave y profundo que produce en mi cuerpo sensaciones extrañas, le invito a pasar con un gesto, la puerta se cierra detrás de el, lo abrazo fuertemente, que me esta pasando, no puedo evitarlo, lo necesito, el muy suavemente me abraza y me vuelve a besar, esta vez largamente, recorriendo con su lengua todo el interior de mi boca, explorando, jugando con mi lengua, me fundo, mis manos descienden por su espalda, todo músculo, hasta su trasero, prieto, sus redondeces me excitan sobremanera, mientras tanto él tampoco pierde el tiempo, sus grandes manos están ya en mis muslos, se acercan a mi sexo mojado ya, siempre por encima de la ropa posa la palma de la mano y ejerce una ligera presión en mi entrepierna, sigue subiendo, busca el botón de mi pantalón y lo desabrocha, la cremallera se desliza suavemente y con un ligero movimiento de caderas logro que el pantalón se deslice por mis piernas hasta el suelo, la mano vuelve al lugar de origen, ahora ya menos protegido, noto como sus callosas manos acarician mi piel, un dedo se desliza por debajo de mi braga y roza ligeramente mi interior, no puedo más, en unos segundos sus pequeños pantalones están en el suelo, su semierecta herramienta esta a mi alcance, de cerca parece mucho mayor, lentamente gracias a mis caricias su tamaño aumenta, su diámetro es cada vez mayor, su longitud es impresionante, el sofá esta a dos metros de nosotros, lo empujo con urgencia, tumbado en toda su longitud observo su cuerpo, ahora ya desnudo para mí, me recreo mirándole, no puedo creer lo que estoy haciendo, poco a poco me acerco a El, su falo ya completamente preparado me tiene alelada, mi boca se acerca y lo besa, suavemente, primero su extremo, luego en toda su longitud, rodeo su capullo con mis labios y noto como toda mi boca se llena con su hombría, mi lengua no para de saborear y succiono ávidamente, intento tragarla toda, no puedo, es mayor a mis posibilidades, el tiempo no pasa para mi, el contraste de color entre nuestras dos pieles me excita sobremanera y no puedo parar de lamer, saborear, chupar, succionar, el trabajo hace efecto, noto como pequeños espasmos hacen temblar toda su longitud, con un gesto me avisa que va a soltar su carga, lejos de apartarme espero con avidez su leche que descarga en mi boca, no puedo tragarla toda, se escapa por las comisuras de mis labios, el gusto es maravilloso y con la lengua limpio lo poco que queda de la corrida . El nota que mi calentura esta ya en unos limites fuera de lo normal, así que me tumba en la alfombra y se tiende cerca de mi, sus carnosos labios empiezan a besar, primero mi cuello, su lengua se entretiene en el lóbulo de mi oreja, mis hombros notan sus caricias, sus manos recorren mi estomago, mis muslos, su boca desciende hasta mis pechos, atrapa un pezón con su boca y lo lame, apretándolo suavemente, succiona y mi cuerpo se estremece de placer, el segundo pezón también es atendido, su lengua da pequeños toques que hacen que me recorran pequeños espasmos por mi espalda, sus manos no paran, suavemente acaricia mi monte de Venus con la palma, mientras un dedo casi imperceptible llega hasta la abertura de mi sexo, rozándolo, casi como un soplo de viento, mientras tanto sus labios ya están en mi estomago su lengua busca en mi ombligo, se desliza por el bajo vientre y se acerca allí donde más lo necesito, besa el interior de mis muslos, su cara roza mis labios íntimos y finalmente posa la boca en mi abertura, el cielo cae encima de mi, es maravilloso, su lengua busca, se recrea en mi entrada finalmente encuentra mi clítoris y lo rodea con sus labios, suavemente, con una pasión y una ligereza que nadie me había proporcionado nunca de esa manera, su lengua da pequeños toques en mi botón y arranca grititos de placer de mi garganta que intento controlar, no para, el placer es inmenso, mi espalda se arquea por las caricias, me voy a romper, no puedo más un orgasmo intenso se apodera de mí y ya no puedo evitar gritar, casi me desmayo, es superior a mi, nunca nadie había conseguido con sus caricias llevarme hasta estos extremos . Después de unos momentos me alza en vilo y me apoya en el sofá, mis piernas abiertas esperan con avidez el momento, seguro que será mágico, de la penetración, lentamente posa su extremo en mi entrada, suavemente empuja, noto como mi cueva se llena totalmente, poco a poco toda su longitud se acomoda dentro de mí, es fantástico, nunca me había perforado una herramienta semejante, la sensación de plenitud es maravillosa, inenarrable, por favor que no pare este movimiento lento, suave y profundo, quiero que el reloj se detenga, que esto no termine nunca, sin embargo no puedo evitarlo, noto como mi amante acelera sus movimientos y me preparo para recibir su descarga, noto como mi interior se llena de sus jugos y mi cuerpo explota en mil sensaciones que no puedo describir, que antes no podía ni imaginar. Extenuada, tendida en el sofá, noto mi interior mojado, lentamente abro los ojos, temiendo ver a mi alrededor, no hay nadie, nunca lo ha habido, mi mente me ha jugado una mala pasada, todo ha sido un sueño, sin embargo tan real que aún noto el gusto de su cuerpo en mi boca. Tengo que volver al trabajo, esta tarde será horrible no creo que logre concentrarme en nada, al salir miro a la obra y lo veo allí, como siempre, trabajando, quizás algún día, antes de que finalicen el trabajo todo pueda dejar de ser un sueño.

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