Infiel engaña a su Marido con su socio de negocios

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Una vez que esta rubia descubrió lo puta que podía llegar a ser dejó de importarle todo, hasta su aburrido matrimonio con un exitoso empresario. Claro que el dinero no lo es todo y esta chica quiere más que lujos en su vida, quiere sexo con unas vergas más grandes de lo que está acostumbrada.

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Rubia en búsqueda de la polla más grande

Infiel engaña a su marido con su socio de negocios

Esta zorra aprovecha cada oportunidad disponible y esta no es una que ella deje pasar. Luego de que su esposo trajera a casa a un compañero de su trabajo para hablar sobre unos cuantos negocios, le enseña la casa y mientras están platicando sobre el futuro de sus negocios aparece esta ardiente blanquita por las escaleras con sus sensuales tacones y su sonrisa de zorrita. Con una simple excusa hace que su esposo desaparezca de su camino y procede a revisar lo que su socio de piel negra en sus pantalones y lo que consigue es gratificante para sus gustos.

Una enorme black cock por el culo

Infiel engaña a su marido con su socio de negocios

No solo consiguió follarse al negro sino que este pudo disfrutar de su rosado culo mientras se lo metía directamente por el ano y la hermosa chica se retorcía de placer acariciándose el coño.

La polla negra del socio de su marido

Su marido siempre invita a sus socios del trabajo a cenar a casa y en esta ocasión las cosas tendrían un vuelco diferente para su esposa. La muy puta al conocer al nuevo socio, se le hizo agua la boca al imaginar el tamaño de su polla. Como consecuencia de que su marido los dejara solos ella no perdió la oportunidad y lo sedujo.

Mostrando su hermoso cuerpo le saco la dura polla a este hombre y se lo llevó a su habitación. No tardó mucho en darle una buena mamada para que él le metiera la polla en el coño. Pero más bien le encanto, tanto que terminó dándole el culo como si fuese su marido hasta que se corrió en su cara.

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1 Comentarios
  • Doctor Sexo 04 febrero 2017

    En cualquier parte del mundo son sancionados aquellas personas, que sabiendo algo y no lo dicen se convierten en cómplices de un hecho. Ahora en el único lugar que son bien venidos los sabedores de un hecho, es en la cama.

    Esto es que tu mejor cómplice es tu pareja y por nada del mundo pensarás en perderla, recuerda que es la que sabe qué es lo que haces, lo que te gusta, lo que sientes y hasta lo que piensas. Esto no quiere decir que esto se mueva en un solo sentido.

    Por nada del mundo puedes pensar que eres una presa fácil de alguien, que por conocerte puede hacer lo que le de la gana contigo, pues para que te enteres tú también sabes todo lo que debes saber sobre tu pareja. Esto te da poder.

    Desde luego que para tu pareja también le da poder pero, ¿Para qué vivir así? Si lo mejor que se puede hacer es vivir en confianza, ya que los dos saben lo que deben saber. Ahora, si han entendido esto, es de darse cuenta que en la única persona que puedes confiar es en tu pareja.

    Que en este caso es tu cómplice, por esto es que debes estar al tanto y aunque no te hayas dado cuenta, que cualquier cosa lo puedes hacer con tu pareja. Siempre habrá algo al menos para mantener la unión, tome en cuenta que si quiere una aventura, la tendrá.

    Esto no quiere decir que se irá de fiesta con alguien, no, la única fiesta será con su pareja solo que de una forma diferente. Aquí es que entra la complicidad que cualquier cosa que hagan, solo ustedes serán los sabedores y nadie se enterará.

    Una vez conversé con un amigo que se estaba muriendo de cáncer al estómago, en su lecho le habían dicho que si el lograba reírse de la vida, podría hacer que la enfermedad ceda. Sé a qué se refería pero este amigo quería hacerlo a su manera.

    Ahora ¿De qué manera? Pues como creía que no pasaría de esos días llamó a toda la banda de amigos, solo para contarles lo que hacía con su mujer, desde luego que no contó lo más íntimo sino lo que hacían para llegar a la cama.

    Era increíble las aventuras que creaban para poder tener algo diferente cada día, al menos mientras fueron jóvenes ya que en esos días de cuentos, ya tenía más de 60 años. Nos pasábamos riendo todo el tiempo y saben lo más gracioso.

    Esto era porque hasta unos meses atrás seguían con sus aventuras, aunque a veces podía anotar y en otra no porque la mujer ya tenía sus propias leyes, que se las imponía si no cumplía con lo cometido. El punto en esto es que todo lo hacían sabiendo que solo los dos eran los cómplices.

    No es fácil llegar a este tipo de comprensión con la pareja, pero vale la pena el hacerlo o por lo menos buscar la manera de comprenderse. Nada en el mundo puede compensar la separación de una pareja, esto es peor si hay hijos de por medio, es diferente si lo hacen ya en buena consciencia.

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